Bendito sea el Santo y Majestuoso nombre de nuestro Dios y Padre.  Bendito el nombre de nuestro Glorioso Señor Jesucristo.

Decir simplemente que Dios ha sido bueno seria insuficiente para abarcar la magnitud de sus maravillosas obras a favor nuestro durante todo el año 2007. Que lastima que nuestro limitado léxico no alcance a describir aquello por lo que suspira el alma y lo que hace al corazón vibrar de emoción y gratitud. Mas utilizando la jerga del argot popular, en mi bello Puerto Rico, podría decir con certeza que: ¡Dios esta pasao!

Fue un tiempo muy hermoso el que vivimos la Bruni y yo durante estos doce meses. Arduo trabajo, incontables viajes, Congresos, Conferencias, Aniversarios, en fin, toda un gama de eventos, que por un lado drenaron nuestra fuerza y por otro colmaron de tanta satisfacción el alma, el corazón. Visitamos tantas ciudades en tantos países y tuvimos el honor de compartir con gente tan hermosa, tan especial, tan amable. Por tal razón, queremos tomar esta oportunidad para dar gracias, a Dios primeramente, claro esta, y a todos ustedes, nuestros santos y amados hermanos en la fe. Gracias por recibirnos y tratarnos con tanta deferencia, bondad, generosidad y ternura.

Gracias especiales a todos nuestros compañeros de ministerio que tuvieron a bien invitarnos a sus eventos y congregaciones. Gracias por la confianza de darnos sus pulpitos para cumplir nuestra encomienda divina. Gracias por los incontables gestos de respeto y sincera amistad que recibimos. Gracias de todo corazón por habernos recordado en sus ruegos al Todopoderoso y habernos cubierto bajo la sombra de su afecto y hermandad. Gracias por todas las finanzas que sembraron en nuestras vidas. Gracias también, por mantener las puertas abiertas para estos siervos de Dios y vuestros, con sus continuadas invitaciones aun para el 2008 que se avecina.

Gracias a todos nuestros hijos espirituales por estar siempre pendientes de nosotros. Gracias por honrarnos, por bendecirnos, por cuidarnos y hacernos sentir útiles y amados. Todos ustedes, amados hijitos, ocupan un lugar amplio y exclusivo en las mas intimas recamaras de nuestro ser. Otros hijos vendrán en el 2008 y la familia seguirá creciendo, no solo en numero, sino en comunión, revelación, propósito y sobre todo, en amor no fingido.

La Bruni y yo estamos tan agradecidos al Señor que nos permitió en el 2007 celebrar 25 años de casados. Han sido años muy buenos, donde la gloria y la bondad de Dios nos han cubierto y donde, junto a Él, hemos crecido y madurado en esta maravillosa aventura llamada: Matrimonio. El Cielo nos ha sonreído. Nuestra hija mayor, Olga, sirve al Señor desde que nació y es una adoradora e intercesora. El varón, Ángel de igual forma sirve al Señor con su música y sus canciones, junto a su esposa Thania, los cuales nos han bendecido con dos nietos espectaculares, a saber, el mayor, Ángel David y el bambino Rubén Andrés, de 4 y 3 años respectivamente. Ambos son unos bárbaros, unos benditos de Jehová. Y por ultimo la Jesiah, quien como muchos saben partió a morar con el Señor hace mas de una década y nos espera para el festón de las bodas del Cordero.

Así que podemos decir cabal y categóricamente: A titulo personal, como pareja, como padres y abuelos, como ministros del Reino y como  miembros de la gran familia de la fe en Cristo Jesús, que en el 2007 Dios fue muy bueno con nosotros. A Él, sea toda gloria, alabanza, honor, reconocimiento, adoración, exaltación, pues solo Él es digno, ponderado, excelso, trascendental y eterno, por todos los siglos, Amen.

Apóstol Rubén Hernández
Profeta Brunilda Hernández