ACEPTANDO EL "NO" DE DIOS

Hola, chicos y chicas.
Como hijos, solemos pedir y pedir todo lo que se nos ocurre y como a nuestro Padre celestial le gusta que pidamos, hacemos una buena combinación. Nosotros oramos pidiendo en el nombre de Jesús y esperamos recibir, porque la palabra de Dios dice que todo lo que pidiéramos en el nombre de Jesús al Padre creyendo, sería hecho.  Lo que se nos olvida en ocasiones, es que El Señor conoce todas las cosas y sabe lo que nos conviene y lo que no, por eso, algunas veces El responde “NO”.
Allí es donde comienza la ansiedad, porque no aceptamos la respuesta; nos decimos a nosotros mismos que son ideas locas de nuestra mente, que tal vez no entendimos bien el mensaje; que en cualquier momento El Señor responderá afirmativamente y seremos felices porque cumpliremos el anhelo. Luego nos cansamos de esperar y en la primera oportunidad nos lanzamos a alcanzarlo por nuestros medios. Abrimos puertas que debieron permanecer cerradas arriesgándonos a cerrar puertas que debieron permanecer abiertas.
Actuamos fuera de la voluntad de Dios y eso siempre trae consecuencias que nos hacen sufrir, es como si decidiéramos correr hacia una gran pared y golpearnos con fuerza hasta desmayarnos. Ingresaremos a un camino alterno como los israelitas dando vueltas en el desierto sin parar por 40 años antes de entrar a la tierra prometida y en el mejor de los casos sólo perderemos tiempo, en el mejor de los casos, sólo nos tardaremos en cumplir el verdadero propósito de Dios para nuestras vidas, nos daremos cuenta de nuestro error y saldremos del atajo a tratar de recuperar el tiempo perdido.

Desafortunadamente, en muchas ocasiones, por no decir en todas,  las consecuencias pueden ser nefastas y tal vez, el error o los errores serán de tal magnitud, que no tendremos otra oportunidad, el enemigo puede tomar ocasión y hundirnos cada vez más; este es el gran problema, que todo lo que hagamos genera una consecuencia. La paga del pecado es muerte, muerte espiritual pero a la larga puede ser física.

Es necesario pensar antes de actuar porque aunque El Señor indudablemente está dispuesto a perdonarnos y restaurarnos, quedan cicatrices, tal vez cierto aprendizaje que podemos usar para no equivocarnos de nuevo,  pero algunas consecuencias son imborrables y marcarán nuestras vidas para siempre.  Nuestro Padre quiere que seamos felices, a Él no le gusta vernos sufrir, y sufre con nosotros así como nuestros padres terrenales, por esto; apreciados jóvenes es preferible aprender a aceptar el “NO de Dios”.

Tu amiga,
En Cristo Jesús