Deseo seguir contándoles, donde les deje la vez anterior en mi testimonio. Fue una bendición para mí el simple hecho de creerle a Dios para sembrar mi anillo de matrimonio. Ahora que sabia el valor monetario del anillo de oro blando que se veía tan sencillo que a mi no me atraía mucho, entonces lo mire con otros ojos. Me lo puse y pensé: Tengo un anillo puesto de mas de 10 mil dólares, ¡Wow! Lo guarde en casa junto a mis otras joyas, pero no lo usaba mucho pues entonces no tenia muchas prendas de oro blanco para combinar. En ese tiempo, mi esposo tenia una invitación a ministrar en el Congreso Conquista Miami con nuestros grandes amigos los Apóstoles Oscar y Stella Agüero. Rubén me había recomendado no llevar muchas joyas por cuestión de seguridad en los hoteles, así que busque algunas cositas de plata y lo combine todo con este anillo de oro blando, siendo que como no me lo quitaría no habría problema. Recuerdo que en la primera reunión del Congreso predico Jessie Duplantis y decía: “Dios nos da pan para comer y semilla para sembrar” Fue una ministración maravillosa y se sentía la atmósfera cargada con la presencia del Señor. Luego de esto, el Apóstol Agüero le informo a la audiencia sobre su proyecto de comprar un Canal de Televisión para propagar el mensaje del Evangelio a miles de personas y a para esto motivo al pueblo y se levanto una ofrenda especial. Yo dije en mi corazón: Señor, te quiero dar $10,000 dólares, pero sin tener que pedírselos a mi esposo. Yo sabia que ese Canal seria de bendición a miles de personas y que luego alcanzaría a muchas naciones del mundo. También sabia que Rubén y yo formarías parte de esa bendición. Dios entonces me hablo: “Tú los tienes” Y yo le pregunte, ¿Dónde Señor? Él contestó: “En tu mano, es el anillo” Mi corazón saltó de emoción. Si es verdad, dije, es mi anillo y no le tengo que preguntar o pedir nada a mi esposo. Así que me lo quite y se lo entregue a Stella, esposa del Apóstol Agüero, y le explique el valor monetario del anillo. Así que me quede sin anillo por el resto del Congreso, Ja, ja. Dios tiene un gran sentido del humor. Luego pensé: Que poco me duró ese anillo. No lo había apreciado mucho al principio y ahora deseaba poder lucirlo. Comprendí que el anillo no había sido “pan para comer, sino semilla para sembrar” Aleluya!!!!!! Articulo anterior |
|