Palabra profética 2007
Para la Iglesia y las naciones
Rubén Hernández
Estando retirado junto a mi esposa Brunilda en las montañas al norte del Estado de Georgia, en un tiempo de profunda oración y estudio de las Sagradas Escrituras, durante las últimas semanas de Diciembre 2006, el Señor trajo estas palabras a mi corazón.
Como en años anteriores, con su sumo respeto y en el temor de Dios, les someto lo que he recibido, rogando que esto: Edifique, Exhorte y Consuele a todos aquellos a quienes llegue.
Advertencia:
Con el advenimiento del año 2007 comenzará un periodo, una estación, una temporada, un “kairos” de sacudimiento, de peligros, de pruebas y de juicios. Es menester que el pueblo del Señor esté apercibido. Vienen días difíciles. No debemos descuidarnos, no debemos cerrar los ojos y pensar que al hacerlo, todo se arreglará y las cosas continuarán como siempre. Es tiempo de hacer provisión. ES TIEMPO DE BUSCAR A DIOS
Dios me llevó a leer; a escudriñar, todo el libro del Profeta Oseas y me hizo entender la relevancia del mismo para su pueblo (la Iglesia) y para muchas naciones, mayormente durante este “periodo” que dará comienzo en el 2007. Exhorto a todo creyente, especialmente, a todo ministro del Evangelio, a leer y estudiar, bajo un espíritu de ferviente oración y humildad, la profecía completa de este libro de Oseas.
Dos pasajes en Oseas fueron fuertemente grabados en mi corazón por el Espíritu Santo:
Capítulo 10. 1-2
“Israel es una frondosa viña, que da abundante fruto para sí mismo; conforme a la abundancia de su fruto multiplicó también los altares, conforme a la bondad de su tierra aumentaron sus ídolos. Está dividido su corazón. Ahora serán hallados culpables; Jehová demolerá sus altares, destruirá sus ídolos” (énfasis añadido en negrillas)
Capítulo 10. 12
“Sembrad para vosotros en justicia, segad para vosotros en misericordia; haced para vosotros barbecho; porque es tiempo de buscar a Jehová, hasta que venga y os enseñe justicia” (énfasis añadido en negrillas)
Muchas naciones han confiado en la abundancia de su provisión y se han olvidado que fue Dios quien las bendijo. Absurdamente, se han hecho altares de adoración a dioses falsos de todo tipo, dándole la espalda al Dios Todopoderoso. Altares visibles e invisibles. Altares externos e internos. Hipócritamente profesan lealtad y amor al Dios Todopoderoso, pero con sus hechos y palabras le niegan y deshonran. Muchos gobernantes al querer estar “Políticamente correctos” se han convertido en “Teológicamente incorrectos” Han fallado al llamar a lo bueno, malo, y a lo malo, bueno. Por temor, por ignorancia y por conveniencia propia, no han hecho diferencia entre lo santo y lo profano. Entre lo justo y lo injusto. Entre lo de Dios y lo del diablo.
De igual manera, muchos, dentro de las filas del Evangelio; laicos y ministros, han hecho cosa similar, dando fruto para ellos mismos. Confiando en sus habilidades, sus dones, sus talentos, sus recursos. Llenándose de arrogancia y prepotencia han erigido altares a sus propios egos. A sus ministerios. A sus organizaciones. A sus empresas. A sus imperios. La santidad ha sido despreciada como cosa anticuada e innecesaria. El libertinaje, la falsedad, el descontrol de apetitos carnales y la indiferencia, han hallado albergue en el altar de muchos corazones.
Dios tomará cartas en el asunto. El año 2007 vera el comienzo de estas cosas. Esta palabra me pareció tan fuerte que sentí temor y una gran angustia en mi alma; pues al recibirla, dos naciones llegaron a mi mente. Esa misma noche subí al aposento de oración en la cabaña donde estamos retirados y derramé mi corazón delante de Dios con respecto a la palabra profética que había recibido. Dios tuvo a bien hablarme por medio de su Santo Espíritu, y confirmar, que de cierto, esta era la palabra que me estaba dando para compartir en el 2007.
Las dos naciones son: Estados Unidos, donde vivo junto a mi familia hace tantos años; y Puerto Rico, la tierra que me vio nacer. Esto no indica que el mensaje es de carácter exclusivo para estas dos naciones, pues entiendo que en muchos lugares más tendrá un efecto real y contundente.
La profecía del libro de Oseas es una que trata con las actitudes rebeldes, idólatras y pecaminosas del pueblo de Dios. Muestra sus falsos arrepentimientos y de una forma impresionante, revela el infinito amor de Dios para con Israel. Aunque es cierto que Dios les habló duramente y envió sus juicios sobre ellos por haberle dado la espalda y abrazado la idolatría, cierto es también, que constantemente les recordó su misericordia, amor y compasión por ellos. De hecho, el capítulo 14, al final del libro, declara la restauración final de su pueblo.
El ultimo verso del libro de Oseas, Capítulo 14.9 dice:
“¿Quién es sabio para que entienda esto, y prudente para que lo sepa? Porque los caminos de Jehová son rectos, y los justos andarán por ellos; mas los rebeldes caerán en ellos”
Palabras para grupos específicos:
A las mujeres:
Dios sanará sus heridas. Les hará justicia. Las levantará como poderosas antorchas encendidas para proclamar libertad. Serán reconocidas y honradas. Muchas mujeres asombraran al mundo con sus proezas.
A los jóvenes:
Serán arrebatados por el torrente del Espíritu Santo. Arderán en fuego para Dios. Serán apartados de la inmundicia y contaminación del presente siglo malo. Sus padres, sus familias, sus naciones y sus iglesias se sentirán orgullosos de ellos.
A los hombres:
Serán impulsados por el Espíritu de Dios como nunca antes, a ocupar su posición en el Reino. Muchos serán vindicados, y levantados triunfantes, sobre los escombros de viejas tragedias personales, de rechazos, de traiciones, de enfermedad y de fracasos. Serán impregnados de una fe y confianza sobrenatural. Con arrojo y denuedo, dispondrán sus corazones a hacer lo que por tanto tiempo debieron. Dios levantará una nueva generación de hombres. Hombres conforme a su corazón. Hombres a los cuales mostrará su favor, como nunca antes.
A los niños:
El Espíritu Santo les traerá liberación por medio de la ministración de la palabra y la oración, a través de los ministros y sus padres. Maldiciones y ataduras serán reprendidas y anuladas. Tres fuertes espíritus de las tinieblas serán echados fuera de muchos niños: espíritu de adormecimiento, espíritu de entretenimiento, espíritu de indiferencia. Muchos niños darán los primeros pasos en la vocación y llamado que han de convertirlos en grandes salmistas, adoradores, predicadores, maestros y profetas. Serán juzgados y aplastados aquellos que se levanten para dañar a mis pequeños, dice Jehová, Dios celoso.
A los ministros:
Muchos pecados ocultos saldrán a la luz. Dios limpiará el sacerdocio. Jóvenes ministros se levantarán y asombrarán a muchos por la potencia de la manifestación divina en sus vidas. Muchos tomarán finalmente decisiones tajantes y contundentes, que les desligarán de las garras de la tradición y religiosidad vana y sin sentido. Para algunos, el precio será muy alto, y el trauma de la separación será intenso y doloroso, pero después de la tormenta, vendrá la calma. Entonces, dice el Señor: Yo les sonreiré desde los cielos y les mostraré mi favor.
Este es el fin de las palabras que puso Dios en mi corazón durante este retiro en las montanas. Palabras para la iglesia y las naciones.
Muy amados hermanos y consiervos, les mantendremos en nuestros ruegos delante de Dios Padre. Les agradeceremos si hacen ustedes lo propio por nosotros. Nos necesitamos los unos a los otros. ¡Que Dios nos ayude a todos!
Con mucho amor y respeto,
Apóstol Rubén Hernández
22 de diciembre de 2006
Hiawassee, Georgia
Estados Unidos